Asperger: ¿Cómo es la pubertad para un Asperger?

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Ser un niño con Asperger es difícil, pero ser un preadolescente con Asperger rebasa los niveles de complejidad. La pubertad es esa etapa de la vida en la que todos descubren su identidad sexual. La transición casi siempre es complicada, pues se dejan atrás las conductas de la infancia para dar paso a la supuesta madurez de la adolescencia. Sin embargo, no todos reaccionan de la misma forma en este periodo.

La adolescencia temprana suele iniciarse en el rango de 9 a 15 años de edad, y por lo general culmina a los 19 años. Se trata de la primera fase de la adolescencia y de la juventud, y se caracteriza por los cambios físicos y emocionales que fundamentan las diferencias de género entre hombres y mujeres.

En este periodo, los jóvenes empiezan a necesitar mayor privacidad e independencia de sus padres. Además, la aceptación social cobra mayor importancia ¿Cómo experimentan estas sensaciones aquellos que tienen Síndrome de Asperger (SA)?

Antes de llegar a la pubertad, las personas con SA no están completamente conscientes de los efectos de su condición. Durante su infancia, los problemas que tienen para socializar no les generan preocupación, para ellos es completamente normal sentirse cómodos con su individualidad.

“El tener amigos no era una necesidad imperiosa en la infancia. Cuando eres niño tienes mucha más imaginación que cuando eres adulto. No tenía amigos, pero no tenía sentía necesidad de tenerlos (…) Luego, en la adolescencia, cuando comienzas a tener uso de razón y empiezas a sentir esa especie de atracción sexual, cambia. Quizás la etapa más dura para un Asperger sea la pubertad”, relata para el diario español “ABC”, Josué García Fernández, un exestudiante de Telecomunicaciones e Informática que padece Asperger.

Las particulares características de los individuos con SA aumentan su complejidad con la llegada de la adolescencia. Sus carentes habilidades sociales, limitados intereses e incapacidad de identificar emociones ajenas, generan el rechazo de los grupos sociales a su alrededor.

La excesiva sensibilidad que desarrollan ante las críticas y burlas de sus compañeros, los llevan a padecer serias alteraciones emocionales, como depresión, baja autoestima, ansiedad y fobias. Se convierten en seres vulnerables e incomprendidos.

Para evitar que el cambio los perjudique, es necesario que los padres y personas cercanas a ellos los apoyen de manera activa durante toda la transición. Es bastante probable que durante los primeros meses  de la nueva etapa, el joven solo se sienta acompañado al llegar al hogar. Sus progenitores deben ser sus amigos, cómplices y compañeros.

Por otro lado, para que la pubertad no afecte al rendimiento académico, es sumamente importante implementar un tipo de metodología que los integre correctamente a la secundaria. En el libro “Un acercamiento al Síndrome de Asperger: una guía teórica y práctica”, de la Asociación Asperger España, se recomiendan ciertas estrategias como educar a los alumnos en tolerancia, enfatizar las habilidades académicas sobresalientes del diagnosticado, adaptar la metodología de enseñanza para que sea más visual, e integrar los temas de interés del individuo al currículo educativo.

Que los Asperger superen la pubertad no es imposible. Recordarla con tristeza o con alegría, depende completamente de la forma de encararla.

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