Asperger: El Asperger desde la perspectiva infantil.

 

Por muchos años el Síndrome de Asperger (SA) fue considerado un trastorno infantil. Hoy, se sabe que esta afección es una condición crónica y perdurable, pero los rezagos de aquellas épocas siguen dotando al SA de una perspectiva diferente cuando se observa desde la visión de un niño.

Diversas fuentes aseguran, entre ellas la Federación Asperger España, que esta condición se manifiesta desde los primeros años de vida, aunque es aproximadamente a los cuatro cuando el diagnóstico se puede realizar de forma segura ¿Cómo reacciona un niño cuando le dicen que padece un trastorno generalizado del desarrollo por Síndrome de Asperger? ¿Cómo afecta su vida, relaciones y futuro?

«No consiguen relacionarse con los demás como lo hacen otras personas y la gente cuando sabe el problema que tienen no quieren relacionarse con ellos», fue el testimonio de la hermana de un menor con SA, miembro de la Asociación Asperger Salamanca.

Efectivamente, el mundo los aparta por no cumplir con la “normalidad estándar”, a la que las personas están acostumbradas.

Las discapacidades físicas se pueden observar, por una silla de ruedas, muletas o vendas. Las enfermedades se pueden percibir, por un estornudo, un rostro demacrado o un ánimo decaído. Pero el Asperger es casi imperceptible, y por lo tanto incomprensible.

Estos niños actúan diferente, pero se ven igual que los demás. No entienden bromas, sarcasmos, son extremadamente sinceros, no soportan el contacto físico, no miran a los ojos, sus temas de conversación están vinculados con sus limitadas preferencias.  Pero no existe ningún rastro de patología cerebral y no se trata de un problema de personalidad.

En consecuencia, las personas asocian sus conductas inusuales con rebeldía, malcriadéz, soberbia e incluso crueldad. Lamentablemente, la mirada infantil ignora muchos detalles, pero estos les siguen afectando como si los notaran.

Si un adulto les pregunta, “qué quieres ser cuando seas grande”, ellos seguirán respondiendo con la dulce inocencia infantil, “astronauta”, “presidente”, “ninja”, pero al mismo tiempo poseerán un vocabulario característico de la edad adulta. Excentricidades que debido al rechazo del que son víctimas, los hace sentirse culpables, aislados, tristes y deprimidos.

Ellos ven jugar a sus compañeros de clase en el recreo, miran a las niñas abrazarse como demostración de amistad, escuchan las bromas del grupo que se sienta atrás en la clase. Pero no comparten ninguna de estas experiencias.

La infancia es la etapa de descubrimiento, el momento de la vida cuando un individuo debe sentirse relajado, tranquilo, sin preocupaciones. ¿Es correcto que la niñez de alguien trascurra con el constante esfuerzo por adaptarse e integrarse?

Según la psicóloga de la Asociación Asperger Salamanca, Zoila Guizuraga, para que esta etapa no sea traumatizante es necesario que los familiares les den «fortaleza para que ellos se sientan capaces». El refuerzo de su autoestima en el hogar, les permitirán soportar las exigencias de una sociedad que aún desconoce la forma de vida de los Asperger.

“Con un tratamiento eficaz, los niños con SA pueden aprender a lidiar con sus discapacidades, pero aún pueden encontrar que las situaciones sociales y las relaciones  personales exigen gran esfuerzo”, explica en su página el National Institute of Neurological Disorders and Stroke. Con el apoyo de los demás, este esfuerzo se convertirá en algo soportable.

La infancia de los niños con Asperger no es fácil. Pero aunque con variaciones, asegurarles una niñez feliz, es el trabajo de las personas que los rodean.

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